No mueren los blogs, mueren las neuronas

Desde hace unos días se habla de la muerte de los blogs como si eso fuese una novedad: todo acaba muriendo y los blogs no se van a librar. Es más, muchas cosas se mueren y siguen por ahí dando vueltas, incordiando. Por ejemplo, mi amigo el zombi Bill el Capitalista Salvaje. Murió hace poco –tuvo muy mala suerte, se le cayó un índice bursatil acelerado cuando él usaba una espátula para intentar levantar unas acciones del suelo-, pero ahí está, molestando a todas horas. Hace dos días me pidió 20 euros, diciendo que pensaba comprar cieno y que me devolvería 40 euros en cuanto lograse colocar el dichoso lodo en forma de cálculos biliares. Ni que decir que antes de entregárselo abracé el billete y le di un beso de despedida (al billete).

Pero volvamos a los blogs. Lo importante no es si se mueren o no se mueren los blogs, lo importante es decirlo. Cuando eres gurú vives de tus declaraciones y si dan para un titular, mejor. Por ejemplo, yo hace dos años dije “Dentro de dos años todos los blogs serán de color violeta”. ¿Se cumplió? Qué se va a cumplir esa imbecilidad. Pero mira que me sacaron en los periódicos. Los titulares decían “Onk, onk, onk, onk”, exagerando mis palabras (uno añadió la coletilla “y sabrán a limón”, invento que yo jamás dije) y yo tan feliz. Además, cada uno lo interpretaba como quería, que es de lo que se trata. Y a estas alturas nadie se molestará en volver atrás a comprobar lo que dije. Las predicciones son baratas y además se olvidan con facilidad. Un poco como las promesas electorales.

A veces dicen que un gurú sirve para decirte lo que ya sabes. Falso, totalmente. No –y aquí estoy revelando todo un secreto de la profesión, pero esto no lo lee nadie-, un gurú sirve para garantizarte que el maravilloso mundo de colores en el que vives se corresponde punto por punto con la realidad. La realidad es fría, dura, agreste, violenta y real. Nadie quiere vivir en la realidad. Si la gente quisiese vivir en la realidad no existiría Disneylandia o Gran Hermano. Vivir en la realidad es como vivir colgado de la rama de un árbol, y de eso sé un rato. Si yo me dedicase a decir lo que es de sentido común estaría viviendo con la dieta de Timón y Pumba. Intolerable, con lo que a mí me encanta la nueva cocina.

Como dice mi amiga la Gacela Hipnótica, no se trata de correr mucho, sino de correr un poco más que la leona (los leones son unos vagos, no tendría mérito). O, equivalentemente, como dice mi cuñado –soy adoptado- la Hiena Dentuda: “La carroña no huele”. Aunque debo admitir que su sentido del olfato es tirando a limitado y una vez se comió una coliflor pensando que era un trozo de carne.

Y en cuanto a predicciones, voy a demostrarle lo fácil que es realizar una predicción totalmente precisa sobre el futuro de los blogs, que con el paso del tiempo podremos comprobar y verificar (si alguien se molesta, que no se dará el caso): “El 21 de diciembre del año 2235 no quedará ningún blog en activo”. Ya está, ya lo he dicho. Ahora, a tergiversarla para escribir titulos.

Por cierto, que las neuronas también pueden ser zombis. Es más, suelen serlo.

Y tenía más

Si has visto mi último vídeo –en el que salgo especialmente guapo y felpudo- habrás visto una razón que me haría celebrar una cancelación de la película Watchmen. Por supuesto, la cancelación nos haría perder una obra maestra del cine, pero en esta vida hay que intentar ver el lado positivo de cualquier tragedia.

Pero la maravilla de los vídeos es tal que muchas cosas acaban perdiéndose, como las lágrimas en el agua para regar los geranios, en el programa de edición. Y sí, tenía más razones, y las expresé. Sin ir más lejos, y sin abandonar el tema de los frikis, otra consecuencia maravillosa es que esos queridos seres –y quién no ha tenido nunca una mascota friki- acabarían casi instantáneamente con la producción mundial de tiburón crudo. Aunque ahora que lo pienso, eso posiblemente suceda de todas formas, porque probablemente en tu hamburguesería amiga sólo podrás conseguir el muñequito semiartículado de El Comediante si compras las dichosa hamburguesa de escualo sin cocinar (llevan años intentando colocarlas).

Por otra parte, esa cancelación haría feliz a Alan Moore. Podría objetarse que nadie quiere hacer feliz a Alan Moore, lo cual es bien cierto. En ese caso, con la cancelación lograríamos que creyese tener poderes mágicos de verdad. ¿No sería genial?

La verdad es que la situación sólo podría mejorar si lográsemos que los frikis y los gafapastas llorasen a la vez por la cancelación de la película. Confieso que durante un tiempo consideré que era un problema irresoluble a la altura de la cuadratura del círculo. Pero mi amigo el Lobo Feroz cortó el nudo gordiano y me demostró lo fácil que era. Presten atención:

Hacemos que Lars von Trier dirija Watchmen. Sin efectos especiales, con los decorados dibujados en tiza sobre el suelo negro y sin usar maquillaje de ningún tipo. Luego, cancelamos el proyecto.

Ya está, frikis y gafapastas llorando a la vez. El Lobo Feroz es un genio.

Por supuesto, no va a pasar. Y es una suerte, porque efectivamente perderíamos una obra maestra del cine: la recreación obsesiva y línea a línea de viñetas en el celuloide, que es como lo hacen los grandes directores. Por ejemplo, cuando Orson Welles adaptó al cine el cómic de Alan Moore Ciudadano Kane -no mucha gente lo sabe, porque el autor logró que retirasen su nombre de los créditos- se limitó a trasladar el cómic, viñeta a viñeta, a la pantalla. ¿Recuerdan la escena cuando Kane es pequeñito, se hace grande y luego vuelve a ser pequeñito? Pues tal cual en el cómic. En el cómic era una de esas páginas llenas de viñetitas todas del mismo tamaño. Aunque lamentablemente Orson Welles cambió el final original. En el cómic, Kane no moría, sino que pasaba a un universo paralelo donde adquiría superpoderes y luchaba contra una especie de Stalin bajito y armado con ganzúas.

Lo dicho, una suerte.

Mi primer vídeo

Ya está mi primer vídeo:

No sé si es arte

Pero me gusta. Sobre todo, me gusta que el gorila no se mueva:

(vía Boing Boing)

El problema de las redes sociales

El gran problema de los servicios de redes sociales que hoy día pueblan internet como frutas maduras del árbol de la pasión es que son dantescamente incompletos. ¿Qué les falta? El despioje. ¿Cómo se puede establecer alguna clase de relación social si no hay despioje de por medio? ¿Hablando? ¿Contándose cosas? No me hagan reír. Donde esté arrancarle los piojos y demás bichos a un compañero (comérselo es opcional, pero se considera de buenos modales) que se quite todo lo demás.

Las redes sociales no serán redes sociales hasta no incluir el despioje. Aunque debo admitir que se trata de un reto técnico bastante considerable y que nadie ha resuelto todavía el problema de enviar piojos por internet. Aunque Facebook se acerca bastante con eso de los cacharritos que puedes mandarle a los demás para incordiarles. No es lo mismo –y en realidad se parece más a otra actividad social simiesca- pero es un paso en la dirección correcta.

Dentro de dos años todos los blogs serán de color violeta

Pues esa es mi predicción para los próximos dos años: “Dentro de dos años todos los blogs serán de color violeta”.

Como dice mi amiga la Estrella de Mar de las Profundidades Abisales, que la disfruten sin luz.